La inflamación articular aparece cuando se acumulan líquidos en los tejidos blandos que rodean las articulaciones.
Esto es común que se pueda presentar junto con otros dolores articulares. La inflamación puede hacer que la articulación aparezca más grande o deforme. La inflamación articular suele provocar dolor en reposo, que mejora con el ejercicio.
Cuando la inflamación es intensa pueden aparecer dolores articulares que por la noche pueden llegar a despertar al paciente afectado.
La inflamación articular puede aparecer de forma súbita o progresiva crónica y durar mucho tiempo.
Inflamación Articular y sus consecuencias
La inflamación articular, además de manifestarse con dolor y rigidez, suele limitar la movilidad de la zona afectada, afectando la calidad de vida de la persona. Esta inflamación puede tener diversas causas. Tras una lesión, puede ser señal de un problema subyacente más grave, como una fractura ósea o un desgarro en los tendones o ligamentos que sostienen la articulación.
Dependiendo de la gravedad de la lesión, el dolor puede intensificarse al realizar movimientos o incluso en reposo.
Enfermedades como la artritis son otras causas comunes de inflamación articular. Existen diferentes tipos de artritis. Como la osteoartritis y la artritis reumatoide, que provocan inflamación, dolor, rigidez, enrojecimiento y calor en la articulación afectada. En algunos casos, esta inflamación puede ser crónica, lo que lleva a un deterioro progresivo de la articulación con el tiempo.
Además, una infección en la articulación, conocida como artritis séptica, puede desencadenar una hinchazón más severa: acompañada de un dolor agudo y síntomas sistémicos como fiebre, escalofríos y malestar general. En estos casos, la infección puede dañar gravemente la articulación si no se trata de manera oportuna.
Es fundamental un diagnóstico adecuado para identificar la causa exacta de la inflamación articular y, de esta manera, determinar el tratamiento más adecuado. Que puede ir desde reposo y medicamentos antiinflamatorios, hasta intervenciones quirúrgicas en casos más complejos.
La inflamación de una articulación puede ser causada por diferentes causas, como: Espondilitis anquilosante, gota, seudogota, osteoartritis, artritis psoriásica, artritis reactiva, artritis reumatoidea o artritis séptica.
Para que una enfermedad aguda no se vuelva crónica es importante ir al médico a las primeras señales, como enrojecimiento, calor, inflamación y dolor.